Si os acordáis de la primera entrada que escribí, os dije que tenia un poder. No lo había descubierto hasta el otro día cuando volvíamos de viaje de fin de curso.
Siempre he tenido la sensación de que las demás personas pasaban de mí, pero hasta el otro día no me dí cuenta de que puedo llegar a hacerme invisible.
Sí, como lo oyen, soy invisible. Mis poderes funcionan perfectamente, pero cuando me pongo nerviosa no.
Este año fuimos a Puigcerda, en Barcelona, íbamos y veníamos estudiar, durante toda la semana fui invisible, hasta que mi maleta se abolló y fui a reclamar junto con mi novio y dos amigas más a las que le habían roto la maleta. Mientras hacíamos las reclamaciones, la gente recogía maletas. Cuando terminamos de hacer las reclamaciones, vimos que ya no había nadie de nuestro grupo en el aeropuerto.
Al salir buscamos el autobús que nos llevaba de vuelta a casa y tampoco lo encontramos. Así que llamamos a los profesores y nos dijeron que ya se habían marchado, ¡aún avisándolos se habían marchado sin nosotros!. Cuando vuelve el autobús a recogernos, todo el mundo nos estaba esperando, no para preguntar que nos había pasado o qué tal estábamos, si no para reírse de nosotros. Colocamos las cosas en el bus y cuando subimos, todos estaban aplaudiendo y riéndose de nosotros. Ahí descubrí que en realidad no era invisible para todo, para que se rieran de mi y comentasen cosas a las espaldas soy la más famosa. No tienen vida, o es que es aburrida para tener que meterse en la de los demás. Deberían hacer un show para que los demás también se rían y disfruten de mi vida.
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